Ellos dijeron
Ruth Levy
A la mujer
valiente y decidida
que supo
ir tras su libertad
Él dijo I
Yo reforjé su amor en mi yunque de barro.
Yo enrosqué su sueño a mi cincel para convertir en
noche sus crepúsculos y amaneceres.
Ella dijo I
Que él no me acuse de haberlo enterrado vivo. No puede
haber un juicio si no hay una muerte.
Ahí sólo yace un cadáver.
Él
dijo II
Escuché su clamor inoportuno.
Se quedó coagulado
en el desierto
infinito.
Ella
dijo II
Mil días después liberé mi ira.
Carcomí la prudencia.
El
verbo estalló.
Él dijo III
Que
no ambicione la libertad del aire. Corté sus alas.
La vi caminar sobre la arena que dispersaba sus
huellas.
Ella
dijo III
Hube de gritar tan alto
que derrumbé sus muros ante su estéril
asombro.
Él dijo IV
Donde esté, escuchará cómo aúlla el lobo del recuerdo.
Ella dijo IV
En la última noche, en mi nido murieron los pájaros.
Me descolgué hasta el fondo para amarrar un manojo de
ramitas.
Él
dijo V
Mi voz ya no tiene cabida en su silencio.
A las puertas del sueño se detiene su nombre.
Ella
dijo V
El viento reunió mi canto.
La yedra azul escaló hacia mi vientre.
Anudé mi soledad a una estrella.
Ella dijo VI
Soy
mortal, con brazos terrenales extiendo mi manto.
Sujeto entre mis cabellos un narciso.





