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lunes, 10 de marzo de 2025

La representación del rol de la mujer a través del arte

 

LA REPRESENTACIÓN DEL ROL DE LA MUJER A TRAVÉS DEL ARTE

Por Aída María López Sosa




 

La genialidad humana nunca se manifestó de manera tan luminosa como en el Renacimiento. El hombre se atrevió a surcar los mares en busca de la conquista. Nació la imprenta con la que fue posible cambiar la historia de la humanidad. Los inventos de Leonardo da Vinci fueron útiles a la postre. Nicolás Copérnico elevaba la mirada al firmamento para descubrir los enigmas del cosmos en busca de constelaciones. En el arte Miguel Ángel, Rubens, Caravaggio realizaban esculturas y pinturas que vestían las iglesias y los palacios de los mecenas. La Literatura conoció la genialidad de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y el Siglo de Oro a los poetas Lope de Vega y Quevedo. Ante el desfile de inteligencias en las distintas disciplinas del arte y la ciencia nos cuestionamos, ¿dónde estaban las mujeres? las madres de esos genios, las hermanas, las esposas, las tías, las amantes. La pintura es testimonio del quehacer de estos seres considerados inferiores desde la matrilinealidad hasta la subyugación heteropatriarcal.

El vestuario era sinónimo de estatus, ya que la forma, las telas, los colores, la largura, el escote, eran códigos de la condición de la mujer desde si era casada, viuda, doncella o sirvienta. Eran pocas las mujeres, principalmente de cuna noble, las que tenían la posibilidad de cultivar el arte en alguna de sus expresiones: música, pintura, literatura, pero no como medio de subsistencia, sino como afición. Siendo tan difícil encontrar en la historia a alguna mujer del Renacimiento que se haya dedicado profesionalmente al arte, es propicio mencionar a Artemisia Gentileschi (1593-1656), pintora del barroco influenciada por Caravaggio en sus claroscuros, la primera mujer que se hizo miembro de la Academia de Bellas Artes de Florencia y de ser conocida a nivel internacional. Sin embargo, en un mundo de hombres no se salvó de ser violada por su maestro que era incluso amigo de su padre, quien también era pintor. Una de sus obras: Judit y su doncella, oleo pintado entre 1625 y 1627, cataliza el coraje de haber sido abusada. Artemisia dramatiza la tensión del pasaje bíblico en la composición cuando la joven viuda Judit con una espada le corta la cabeza a Holofernes y se la entrega a su doncella para que la guarde en un saco.

Un siglo después, encontramos a Marie Louise Èlisabeth Vigée Lebrun, esposa de un pintor y coleccionista, quien se cotizó como la pintora francesa más famosa del siglo XVIII, miembro de las Academias de Florencia, Roma, San Petersburgo y Berlín, gracias a su amistad con la archiduquesa Maria Antonieta de Austria, reina consorte de Francia y de Navarra a quien retrató en varias decenas de pinturas. Sin embargo, pese a su condición “privilegiada”, no se libró de que su marido se gastara el dinero que ella ganaba en prostitutas y juegos de azar y terminara exiliada tras la caída de los monarcas.

Pero esta dupla de mujeres afortunadas en distintas latitudes y épocas no es aproximación de lo que vivían las demás. Una serie de pinturas dejan claro el papel de las mujeres. Henry Robert Morland (1716-1797) pintó Una empleada de lavandería planchando. Su obra está enfocada en escenas domésticas o empleadas de ostras. El sueco Axel Jungstedt (1859-1890) pintó Lavando en el río, un grupo de mujeres de campo lavan con el agua del río en recipientes de madera mientras los niños cuidan la leña donde hierve la ropa. Algunos de los trabajos que hacían las artesanas es el que se ve en el Interior de un taller de dorado de marcos, pintado por el francés Emile Adan (1839-1937).

El pintor belga Alfred Bastien representó a La madre del artista, sentada en el rincón de la cocina con su perro a los pies y semblante abnegado. En la mesa hay una silla vacía seguramente esperando que su hijo artista llegara a comer donde lo espera un pan enorme solo para él. ¿Cómo estarían las madres cuyos hijos no tenían el privilegio de ser artistas? Quizá como la Anciana del suizo Jean- Ètienne Liotar (1702-1789), una aldeana que se quedó dormida en su sillón con un inmenso libro en el regazo, mientras la mesa pequeña donde descansa su brazo esta con la comida sin terminar.

Las hermanas mayores que no venían de la nobleza se hacían cargo de los pequeños, quizá, mientras la madre se dedicaba a las labores hogareñas. El pintor francés William-Adolphe Bouguereau (1825-1905) escenificó la vida de campo en La hermana mayor, quien descalza sostiene en los brazos a un niño de meses que plácidamente duerme. Pintura que contrapuntea La sonatina del británico John Collier (1850-1934), donde pintó a una niña con zapatillas tocando el violín.

En otro óleo, el italiano Silvio Giulio Rotta (1853-1913) pintó una escena de realismo social: La joven madre, quien por la vestimenta y la cuna de velos y encajes sobre una base, se deduce que es el retrato de una noble que posó para el pintor. En contraposición una aldeana mece a su recién nacido en una cuna de madera asentada en el suelo. Orgullo Materno es del austriaco Franz von Defregger, quien se especializó en la producción de pinturas de arte e historia de género de su ciudad natal.

Han van Meegeren (1889-1947), pintor holandés, inmortalizó a un miembro de la realeza: Mujer leyendo música. Mientras el pintor de género alemán Walter Firle (1859-1929) en Lección de música escenifica el momento en el que una anciana toca el piano y cuatro jóvenes la rodean cantando. Las mujeres nobles también pintaban como se aprecia en El estudio de Alfred Stevens (1823-1906).

A través de la pintura de género los hombres dejaron testimonio del papel de la mujer en la sociedad antes de que el movimiento femenino irrumpiera en la segunda mitad del siglo XX.

sábado, 8 de marzo de 2025

Nos vemos en la tarde por Alejandra Maraveles

 


Imagen de Pham Trung Kien en Pixabay


 “Nos vemos en la tarde”, me dijo mi hija antes de cruzar la puerta de la cocina que da a la calle. Entre las prisas que traía para salir a trabajar apenas la miré, recuerdo haberle dicho algo como “que te vaya bien”, pero la verdad no lo puedo asegurar. Yo salí disparada a mi trabajo porque ya se me había hecho tarde.

Durante el día estuve renegando, por el tráfico, la gasolina que había vuelto a subir y el calor tan elevado para ser todavía invierno. Llegué a mi oficina, con una montaña de papeles que me esperaban para ser revisados, procesados y devueltos a distintos departamentos de la empresa en la que trabajo. Luego durante la comida, me volví a quejar porque con las prisas se me había olvidado el tupper de las verduras. El día parecía ir como la mayoría, donde los pequeños detalles te agobian y se van convirtiendo en la vida que nunca quisiste tener.

Cerca de las cinco de la tarde, iba de regreso con un inminente dolor de cabeza, pensando en que tendría que llegar a cocinar para el día siguiente, dejarle algo a mi hija. Nunca tuve esposo, el padre de mi hija nos abandonó cuando ella tenía menos de un año de edad. Mis padres me apoyaron hasta que ella entró al kínder, pero allí mi madre enfermó de un cáncer que se la llevó muy rápido a la tumba. Mi padre no pudo vivir sin ella, al menos, no de forma normal, una demencia le atacó su cerebro, mismo con el que batalló durante unos años para finalmente acompañar al viaje eterno a mi madre.

Mi hija y yo nos quedamos solas. Y así había sido durante más de una década, ahora mi hija estaba en la universidad se iba temprano, de allí salía a un trabajo de medio turno que había conseguido cerca de su escuela. Ambas regresábamos a eso de las seis de la tarde, ella a hacer deberes, yo a hacer comida para el día siguiente y a limpiar lo que se pudiera. Muchas veces mientras ella lavaba los trastes me platicaba de su día, de sus amigas, los novios, su jefa del trabajo y los maestros de la escuela. Y he de confesar, que la mitad de las veces, minimicé sus problemas, los escuchaba y fingía que prestaba atención, para terminar diciendo, “Todo saldrá bien, ya lo verás”, aunque ni siquiera estaba segura si mi comentario iba de acuerdo a lo que me acababa de decir.

Esa tarde que regresé, ella no estaba allí. Me resultó raro porque casi siempre llegaba antes, pero tal vez, había ido a casa de alguna de sus amigas, revisé mi celular, pero no había mensajes. Raro, volví a pensar, mientras me cambiaba de ropa y me dirigía a la cocina.

Los minutos seguían pasando, el sol comenzaba a ocultarse y ella seguía sin llegar, después de poner el pollo a cocer, tomé el celular y le marqué, una… dos… diez veces. Le mandé mensajes al Whatsapp, pero aparecía que la última vez que había estado en línea había sido a las 6 de la mañana, que había sido unos minutos después de que ella había salido de casa.

Esa sensación de miedo comenzó a inundar mi ser, comencé a llamar a las amigas de mi hija, de quienes tenía su contacto, de inmediato las contestaciones no se hicieron esperar “No llegó a la escuela”, “pensamos que estaba enferma”, después llamé a su jefa quien me dijo que tampoco había llegado a trabajar… mis dedos se congelaron, mis pensamientos se entumieron y mi corazón se detenía cada dos segundos, causándome piquetes de ansiedad que subían por mi garganta.

Llamar a los hospitales, ir a la delegación para ver si estaba detenida, fueron cosas que no deseaba hacer, pero era mejor pensarla herida o detenida que secuestrada o muerta.

Los siguientes días cambió mi rutina, las quejas de las nimiedades del trabajo, del tráfico o el calor, habían quedado en el olvido, yo sólo quería a mi hija de vuelta… levantar las alertas en la policía y empezar una búsqueda infructífera que ha absorbido mi vida. Me niego a pensar que está muerta, sin embargo, me da más miedo siquiera imaginar lo qué le puede estar sucediendo si no lo está. Imprimo su imagen en pancartas y en afiches que han quedado pegados en postes y bardas… con cada uno que pego se va un trozo de mi esperanza.

Y me siento mal, por no haber sido una madre sobreprotectora que la tuviera vigilada las 24 horas, por no haberme ofrecido a llevarla a la escuela, pero, sobre todo, por no haberle contestado después de su “Nos vemos en la tarde”, con más ánimo, de no haberme fijado con certeza qué ropa llevaba puesta, por no haberle abrazado y dicho que la amaba… que la sigo amando.

viernes, 7 de marzo de 2025

Manos Todavía por Ruth Levy

 

Imagen de Couleur en Pixabay


A todas las familias del mundo

 

De repente nos enfrentamos al temor,

al desconocimiento, a la incredulidad,

a la muerte y al aislamiento;

aislamiento convertible en positivo

porque ha llegado el tiempo de la reflexión;

reflexión al escudriñar en el fondo de nuestra esencia;

esencia conectada a todos los hombres;

hombres sin raza, género, o religión.

 

El silencio eleva lamentos,

el silencio clama por un eco;

un eco que repita: Resistir;

resistir ante la incógnita del futuro;

futuro como presente infinito.

 

La mente conecta las manos;

manos que pueden apoyar objetivos;

objetivos de la reflexión y de la esperanza;

esperanza por modificación de haceres;

haceres que respetan decisiones;

decisiones que atraen la unión;

unión de mente y manos

que solidarizan a otras…

y a otras…

   y a otras...


29 de mayo de 2020


jueves, 6 de marzo de 2025

Lectura de obra de Martha Cerda

 


El miércoles 5 de marzo, en el ágora del Ex Convento del Carmen, se realizó por parte del Gobierno del Estado de Jalisco, en su programa de Miércoles Literario, la lectura de obra de nuestra presdienta emérita: Martha Cerda. 












Boletín de Prensa

 


Boletín de prensa

 El jueves 16 de enero de este año se eligió la nueva mesa directiva del Centro Guadalajara PEN Internacional, quedó integrada como presidente el doctor Arturo Camacho, como secretaria la ingeniera Lizbeth Sánchez y como tesorera la contadora Alejandra Maraveles.

El PEN (Poetas, ensayista y novelistas) fue fundado en Inglaterra en 1921 por la escritora Amy Dawson Scott.

El PEN se constituyó en una organización defensora de la libre expresión, brava opositora del asesinato, encarcelamiento o maltrato de escritores, poetas y periodistas. En 1949 se constituyó como “Representante de los escritores del mundo” ante Naciones Unidas y en 1950 se creó El Comité de Escritores en Prisión. Son muchos los escritores en el mundo que han recuperado su libertad gracias a la decidida actitud del PEN en su defensa. Los principios del PEN son la defensa de la libertad de expresión, la defensa de los derechos humanos de los escritores, y la promoción de la literatura.

Actualmente hay más de 100 centros del PEN en el mundo y entre sus miembros ha habido varios premios Nobel como Arthur Miller, Thomas Mann, George Bernard Shaw, Joseph Conrad, Paul Valéry, François Mauriac, Alberto Moravia, Mario Vargas Llosa, Jorge Luis Borges, Margaret Atwood, J.M. Coetzee y Toni Morris, y Mario Vargas Llosa.

El PEN Guadalajara fue fundado en 1994 por la escritora Martha Cerda. Actualmente tienen miembros no sólo de Guadalajara sino de otros lugares del mundo como España, gracias a la tecnología que permite conectarse virtualmente a las sesiones.

El Centro Guadalajara, entre otras actividades, publica una revista virtual, organiza lecturas mensuales de obra de miembros, y otorga cada año el Galardón Raúl Aceves a la Excelencia Literaria, a un escritor o escritora miembro de alguno de los centros PEN de América Latina. Este premio se entrega en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la última galardonada fue la escritora Mairym Cruz Bernal del PEN de Puerto Rico.

La mesa directiva el PEN Guadalajara hace una atenta invitación a escritores, periodistas y amantes de la literatura a unirse a este proyecto. Los interesados pueden comunicarse con el Dr. Arturo Camacho Camacho: barondemalta@gmail.com o con la Ing. Lizbeth Sánchez:  lizbethsv@gmail.com

O con la Lic. Alejandra Maraveles en la sede del PEN Guadalajara ubicada en la Escuela de Escritores Sogem Guadalajara: Av. Circunvalación Agustín Yáñez #2839, Tels. 33 3616 3763 y 33 3630 0020, de lunes a viernes de 12:00 a 14:30 horas.

Lectura Jorge Orendáin y Margaret Sandoval


El pasado jueves 27 de febrero se llevó a cabo la lectura de obra de los miembros del PEN Centro Guadalajara, Jorge Orendáin y Margaret Sandoval, misma que se realizó en las instalaciones de la Escuela de Escritores Sogem Guadalajara. 












lunes, 20 de enero de 2025

Nueva mesa directiva PEN Guadalajara

 




El pasado 16 de enero, mediante una junta híbrida con los miembros del PEN Guadalajara, se efectuaron elecciones para la renovación de la mesa directiva del centro. 

Con votos en unanimidad se eligieron los puestos de Presidente, Secretaria y Tesorera.

El nuevo presidente del PEN Centro Guadalajara el Dr. Arturo Camacho

La nueva secretaria del PEN Centro Guadalajara la Ing. Lizbeth Sánchez Vega

Repite en su cargo de Tesorera del PEN Centro Guadalajara la Lic. Alejandra Maraveles

Les deseamos mucha suerte en su periodo administrativo.